07/06/2021

Tucumán

Vacunación

La emoción de Rosaura, la tucumana de 108 años que fue vacunada

Acompañada por una hija y una nieta quiso ingresar a pie al Complejo Deportivo Municipal de Aguilares, sin ser asistida con silla de ruedas.

Con 108 años, una ex obrera azucarera, recibió la vacuna Sputnik V. Se trata de Rosaura Bustos. Mujer emprendedora de la ciudad tucumana de Aguilares que trabajó como cosechadora de caña de azúcar y arroz en las tierras del sur provincial. Fue inmunizada gracias a la labor comunitaria conjunta realizada por el Ministerio de Salud y la Municipalidad en el nodo del Complejo Deportivo Municipal.


Rosaura se convirtió en la vecina más longeva que fue inmunizada en la localidad desde el inicio de la campaña vacunatoria en el centro que ya hizo más de 22.850 aplicaciones. Fue trasladada desde su hogar al centro vacunatorio.

Acompañada por una hija y una nieta, a pesar de su edad, la lugareña quiso ingresar a pie al establecimiento, sin ser asistida con silla de ruedas para su traslado desde el coche que la transportó al Club hasta el nodo.

Allí, la mujer que tiene siete hijos y 50 nietos y biznietos, recibió la primera dosis de la vacuna Sputnik V. Tras la aplicación, despertó la alegría del personal presente. Si bien ya habían vacunado a personas de 90 a 100 años, expresaron su satisfacción al ver el compromiso ciudadano con la salud pública de Rosaura que, desprovista de cualquier miedo, quiso estar protegida con la aplicación.

Rosaura es conocida en la zona por ser una mujer autónoma y emprendedora que a lo largo de su vida trabajó como cosechadora azucarera, “pelando caña” dijo, y en las campañas arroceras, el cultivo que antiguamente predominaba en la zona, además de haberse desempeñado como matrona en la casa de una familia fundadora de la ciudad hasta que finalmente se jubiló, 18 años atrás, como jefa de hogar.

Al ser entrevistada por la prensa, Rosaura dijo: “Me parece muy bien la vacuna. No siento nada malo ahora estaré protegida gracias a Dios y a la Virgen” que también contó que ella, por cuenta propia y sin un marido que la acompañe, junto a sus hijos trabajó en los campos azucareros y arroceros de la zona.

María Bustos, hija de Rosaura, contó: “Estábamos ansiosos, esperando esta bendición para ella. Es una emoción muy grande. Mis hermanos querían estar aquí pero no pudieron porque están lejos”.



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