11/04/2022

Tucumán

HISTORIAS

Cómo hay que hacer para recuperar las islas Malvinas

Por: Juan Manuel Aragón
Por Juan Manuel Aragón (Especial para El Diario 24)

La clave para recuperar las Islas Malvinas es hacer que un buen día los kelpers se despierten y quieran ser argentinos. No hay otra, por el momento. Porque, supóngase que, por algún método mágico, las hacemos nuestras. ¿Qué van a pensar los malvinenses de la inflación, de las cometas que hay que pagar para hacer cualquier trámite, de la imposibilidad legal de comprar dólares, de nuestro caótico tránsito, de los piqueteros que exigirán ir a vivir ahí?

En serio, antes de pensar en reclamarlas, debiéramos ponernos a arreglar el estropicio que hemos hecho en todo el país, componernos de una buena vez por todas, bajar la cantidad de gente sin trabajo, terminar con la informalidad laboral, hacer que los chicos coman en su casa, con su papá y su mamá y no en comedores comunitarios, pagar todos nuestros impuestos y recién cuando salgamos a flote y seamos una nación próspera, al menos como Australia, invitarlos a sumarse al Mercosur.

Como las madres, que se enojan si los hijos hacen pasar a alguien a la casa si no está limpia. “Qué van a pensar de nosotros”, dicen, quizás con justa razón. Primero deberíamos arreglar bien todas las habitaciones, pegar una buena pintada, tender las camas, lavar los platos, guardar la vajilla, ordenar los placares, arreglar la cerradura, dejarla como nueva y recién ver qué hacemos con esos maulas que no quieren ser parte de nosotros. Antes, imposible, amigos.

No es que me ponga del lado inglés, por favor, sino que me gustaría ver que uno de estos días encaramos un camino más o menos plausible, sin gritos destemplados, sin bravatas inconducentes, con un rumbo en el que todos sepamos que la orilla del mar está muy lejos, pero por lo menos navegamos hacia ahí. No sé con qué partido político, quiénes serían los conductores y ni siquiera estoy seguro de que hagan falta guías o personajes iluminados, mire lo que le digo. Con que nos propongamos entre todos una ruta y la sigamos, más que suficiente.

Y después sí. Cuando nos hayamos estabilizado en el rumbo correcto, ya estemos haciendo pie en la orilla, con los cocoteros a la vista, mirar para todos lados y darnos cuenta de que nos falta ese pedazo fundamental de la patria. Llamarlos a ser parte de nuestra prosperidad, preguntarles qué necesitan, cómo podemos hacer para ganar su corazón. Antes, qué quiere que le diga, lo veo medio difícil.

¿Usted qué piensa?





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