Durante cientos de miles de años, el mundo entero alzó la mirada hacia ella con asombro y muchas preguntas sin respuestas. Inspiró a mitos de fábulas hasta teorías más modernas, marcó calendarios y movilizó a civilizaciones enteras. La miramos desde lejos, creamos hipótesis, enviamos máquinas. Pero jamás, a lo largo de la historia, supimos realmente que escondía en su interior. Hasta ahora, y ese hallazgo dejó al mundo en silencio.
Desde siempre, la luna despertó la curiosidad del mundo entero. Nunca se dejó de observarla y estudiarla, y en uno de los últimos análisis se halló algo inesperado: lo que oculta en su interior. Asimismo, lo más fabuloso del descubrimiento, es que se logró a través de artefactos que llevan más de 45 años sin ser usados, los sismómetros colocados durante las misiones de Apolo.
Si bien estos artefactos dejaron de funcionar hace muchos años, su legado sigue intacto. Asimismo, con técnicas un poco más modernas, un grupo de astrónomos lograron sacar provecho hasta la última vibración existente en la luna. Es por ello, que los resultados de este estudio cambia totalmente la forma en que vemos al satélite.
¿Qué hay en el centro de la luna?
En un nuevo estudio sobre la superficie lunar, un equipo de científicos, liderado por el reconocido astrónomo francés Arthur Briaud, encontraron nuevas evidencias de que la Luna tendría en su interior un núcleo duro muy parecido al del planeta Tierra. Luego de miles de años de análisis, este descubrimiento paralizó al planeta entero.
Asimismo, la visión sobre la Luna se reafirmó entre los años 1969 y 1972 cuando, mediante las misiones de Apolo, un grupo de astronautas trajeron desde el espacio casi 400 kilogramos de rocas y evidencias lunares. Estas muestras se convirtieron en la base de varias investigaciones que le permitieron a la comunidad científica descartar varios mitos y avanzar en teorías concretas sobre la estructura interior de dicho satélite natural.
¿Qué fenómeno reveló el interior lunar?
Como anticipamos, un nuevo estudio lunar pudo confirmar que este satélite contiene un núcleo sólido, hecho que durante años fue punto de debate entre los científicos el mundo. Asimismo, este dato destaca que la Luna no es un cuerpo inerte, sino que dentro suyo guarda aspectos parecidos a la Tierra. Este hallazgo se da a través del usos de artefactos que detectan los sismos lunares, los cuales fueron instalados en la época de Apolo.
En este contexto, los famosos sismos lunares fueron vistos por primera vez en las misiones espaciales de Apolo. Del mismo modo que los temblores de la Tierra, estos movimientos lunares permiten detectar fallas y placas, es decir, que en la superficie lunar estos movimientos sísmicos sacaron a la luz capas internas del satélite natural con distintas composiciones.
Sin embargo, la máxima sorpresa llegó cuando los astrónomos, varias décadas después, utilizaron algoritmos y modelos de precisión con datos antiguos. Y es allí donde encontraron evidencias: un núcleo sólido, lleno de hierro y rodeado de líquido, cubierto por un manto rocoso y una corteza. En otras palabras, los investigadores encontraron un planeta rocoso en miniatura, similar a la superficie terrestre.
La Luna nos revela otros mundos
Ahora bien, haber descubierto que hay dentro de la Luna no es solo un dato curioso, sino que además nos revela que este satélite natural es un pilar fundamental para evaluar como se fueron formando los demás planetas rocosos (Venus, Martes, Mercurio, la Tierra). Al investigar su interior, sus cráteres y sus características volcánicas, los científicos pueden deducir teorías a otros mundos.
Por esta razón, la Luna, lejos de ser solamente un simple satélite más, parece un pequeño planeta que guarda en el interior de sus rocas información relevante para conocer la historia cósmica. Es por ello, que los sismómetros de Apolo, silenciosos y olvidados, nos enseñaron que todavía hay mucho por conocer de la Luna y toda la galaxia.